Todos los derechos reservados – Simulación Clínica 2025
En el ámbito de la medicina de emergencias y el rescate técnico, la capacidad de realizar intervenciones críticas bajo presión es fundamental. El Crash Kelly es un simulador de cuerpo completo diseñado específicamente para satisfacer estas demandas educativas. Fabricado por Laerdal, este maniquí combina una robustez extrema con capacidades clínicas avanzadas, permitiendo a los instructores crear escenarios de extricación vehicular, rescate en espacios confinados y manejo de trauma con un nivel de realismo que prepara a los profesionales para lo inesperado.
El diseño del Crash Kelly se centra en la durabilidad y la movilidad. A diferencia de los simuladores clínicos tradicionales que residen en una cama de hospital, este equipo está construido para ser movido, arrastrado y posicionado en entornos difíciles. Su cuerpo totalmente articulado permite colocarlo en el asiento del conductor de un vehículo accidentado, bajo escombros simulados o en situaciones de rescate vertical, facilitando el entrenamiento de protocolos de inmovilización, uso de tablas espinales y collares cervicales.
Además de su resistencia física, el simulador integra una cabeza de intubación avanzada que permite la práctica simultánea del manejo de la vía aérea mientras se realizan maniobras de rescate, un desafío común en la atención prehospitalaria.
El componente clínico del Crash Kelly es tan robusto como su estructura física. La cabeza de intubación permite a los estudiantes practicar una amplia gama de técnicas de soporte vital avanzado:
Intubación endotraqueal: Admite intubación oral, nasal y digital, así como la inserción de dispositivos supraglóticos como LMA, Combitube y King LT.
Anatomía realista: Permite la inserción de vías orofaríngeas y nasofaríngeas. La anatomía interna está diseñada para permitir la intubación selectiva del bronquio principal derecho, ofreciendo oportunidades para evaluar la colocación correcta del tubo mediante auscultación.
Ventilación y succión: Soporta técnicas de ventilación con bolsa-válvula-mascarilla (BVM) y aspiración de secreciones, completando el espectro de cuidados respiratorios de emergencia.
Para complementar el entrenamiento en soporte vital, el Crash Kelly incluye la capacidad de generar un pulso carotídeo manual, permitiendo a los estudiantes evaluar la circulación durante la reanimación. Además, su diseño modular lo hace compatible con kits de trauma opcionales (como el set de heridas BTLS o módulos de sangrado), lo que permite escalar la complejidad del escenario desde una simple extracción hasta un evento de múltiples víctimas con lesiones graves.
El maniquí que combina el entrenamiento en extricación con el manejo de las vías respiratorias.






















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